Sietemares debe su nombre a las siete playas que integran y embellecen su paisaje
El fuerte oleaje de estas playas oceánicas, ha venido tallando sus rocas para mostrarnos vistas espectaculares, de una belleza singular y a la vez exuberante. El acceso a estas playas es muy amigable a través del Paseo Costero, un camino paralelo al paisaje marino que lo conduce desde la playa Cañaveral, que es la primera hasta la séptima.

EL CORAZÓN DE NUESTRO REFUGIO
Playa Cañaveral
Playa Cañaveral es el punto de partida hacia la serenidad. Custodiada por la desembocadura de aguas dulces y arropada por un frondoso bosque tropical, esta bahía de trescientos metros representa el equilibrio perfecto entre descanso contemplativo y el confort de la posada.
Aquí, las mañanas transcurren bajo el vuelo rasante de los alcatraces y la sombra amable de la vegetación nativa. Sus aguas mansas invitan a una reconexión profunda con los elementos, mientras el susurro de la brisa marina acompaña cada pausa en la orilla. Es el epicentro donde el detalle en la hospitalidad cobra sentido: un espacio concebido para descalzarse, contemplar y habitar el presente sin prisas

SECRETOS TALLADOS EN LA COSTA
El Sendero Costero
Más allá de Cañaveral se extiende una geografía de calas vírgenes conectadas por nuestro sendero costero. Cada una posee su propia atmósfera, su luz particular y ese carácter indómito que dio origen a nuestro nombre:
Playa Escondida: Resguardada hacia el sur entre riscos pronunciados, es un rincón de absoluto recogimiento donde el Caribe
parece detener el tiempo.
Playa Narváez: Un litoral sereno abrazado por formaciones rocosas y la vegetación de ribera, ideal para la pausa reflexiva.
Playa Suxuparas: De carácter agreste y magnético, donde la rompiente susurra la fuerza del océano frente a los acantilados.
Playa Los Hornos: Un espacio amplio de arenas cálidas donde la luz del atardecer tiñe las rocas de matices cobrizos.
Playa San Antonio: Una franja de aguas turquesas donde el mar abierto se abre al horizonte en un espectáculo de quietud y
horizonte infinito.
Playa Quigna y Playa Unión: Rematando el extremo norte de nuestro litoral, son testimonios intactos de una costa pura, donde las aves marinas encuentran su refugio natural y el mar se manifiesta en su estado más virgen









